Cómo controlar los ataques de ansiedad y
stress durante la época de exámenes
adaptado de la página:
http://www.altillo.com/articulos/stress.asp
Cómo controlar los ataques de
ansiedad y stress durante la época de exámenes
Doctora Sonia Ema Martí. Mendoza. Argentina.
Comer, beber, fumar. No, no
nos referimos a una fiesta ni a una cena tranquila, sino a los tres hábitos más
típicos que
acompañan a las vísperas de un
examen.
Parece ser que existe una relación inversamente proporcional entre los días que
quedan para la prueba y la cantidad de
café, cigarrillos y comida que
consumimos. Así, a menor cantidad de días, mayor desmesura. Fumamos como
murciélagos,
bebemos café como si fuera el
último, y nuestro estómago adquiere dimensiones insospechadas. Algunos
estudiantes
lo padecen todo. Otros no
comen y se llenan con café o té. Si eres fumador, fumarás como nunca. Parece
imposible de
controlar. ¿Por qué?
Causas
La ansiedad es un estado emotivo que surge generalmente frente a una situación
imaginaria, anticipando los resultados.
Tiene que ver con la incertidumbre
frente a lo que puede llegar a ocurrir y que todavía no conocemos. Así, mientras
estudiamos,
está presente a cada minuto la cara
del profesor, imaginamos qué preguntas hará, nos imaginamos contestando bien o
mal,
imaginamos que nos aplazan, que nos
preguntan algo que no sabemos o que por algún motivo hemos olvidado.
El temor a no aprobar, o al hecho mismo de tener que dar un examen, es la causa,
en este caso, del aumento de la ansiedad
y el stress, y el afán de descargar
de alguna manera el monto de la misma se realiza a través de alguna conducta
motora, que
a veces pasa por las
tendencias orales. Así como cuando eras bebé te chupabas el dedo o eras adicto
al chupete, de grande
te metes otras cosas a tu boca.
En muchos casos no hemos llevado la materia al día, es decir que no la hemos ido
estudiando durante el cursado y los ratos
libres. Entonces debemos incorporar
todos los conocimientos rápidamente para dar el examen. Esta situación genera
una gran
carga de nerviosismo y estrés,
que disparan el stress y la ansiedad.
Las viejas excusas del ansioso
"Tomo café para mantenerme despierto." "Estudiar me da hambre". "No puedo no
fumar".
Mitos. Vamos a ver qué podemos hacer para erradicarlos.
Cambiar de hábitos
El café
Si bebés café para no quedarte dormido intenta estudiar en otros horarios. Si no
trabajas, puedes aprovechar la mañana en lugar
de quedarte hasta altas horas de la
noche estudiando. Hay quienes dicen estudiar mejor de noche, pero a la larga se
quejan de
insomnio y de un terrible
dolor de estómago. Si no quieres dejar el hábito del café, disminuidlo de a
poco. Reemplázalo por agua
o por alguna bebida que no
contenga cafeína. Los jugos de frutas son una buena idea.
El tabaco
Un día normal de estudio saca la cuenta de cuántos cigarrillos fumaste y tal
vez te horrorices al saber el resultado. Es difícil
dejar de fumar, todos lo sabemos.
Pero no es cierto que "no puedes no fumar". Si no estás dispuesto a dejar el
hábito, al menos
intenta disminuirlo. No fumes
durante la mañana: el cuerpo a esa hora necesita reponer vitaminas y fuerzas, y
con el tabaco
se las quitas. A algunas personas
les funciona masticar chicle cada vez que tienen ganas de encender un
cigarrillo.
La comida
Sé sincero: no es hambre lo que tienes, sino puras ganas de comer. Intenta
lo siguiente: en lugar de atacar la heladera y comer
hasta reventar, Prueba distribuir
los alimentos en seis comidas moderadas al día y proponte respetar los horarios
de cada una.
Si en medio de un texto complejo te
dan ganas de comerte un chocolate gigantesco, intenta comer uno pequeño, o
mejor,
reemplaza todos los alimentos
pesados y grasosos por frutas. Es notable, además, que a muchas personas se les
quitan las
ganas de fumar o tomar café cuando
consumen varias frutas al día.
Otros consejos
Los recreos
Es indispensable levantarse de la silla de cuando en cuando y despejar tu
mente. Algunos dejan de estudiar 10 minutos cada
hora; otros estudian dos horas
seguidas y se toman un descanso de media hora. Prueba qué tipo de recreo te
sienta mejor.
No te quedes en la misma habitación,
salí a dar una vuelta, charla con un amigo, tírate a escuchar música. En ese
tiempo
procura pensar en cualquier cosa,
menos en el examen.
El compañero de estudio
Si conoces a alguien que te cae bien y que tiene tu mismo ritmo de estudio,
pueden juntarse a preparar la materia. De a dos
es mucho más fácil paliar la
ansiedad y los nervios. El diálogo, el intercambio de ideas, las bromas, y, en
fin, sentirte
acompañado por alguien que está
pasando por lo mismo que vos puede ser muy beneficioso para ambos.
Respeta tus tiempos
En ocasiones queremos sacar la materia cuanto antes, pero en un intento por
aprender el contenido de diez libros en una
semana terminamos agotados física y
mentalmente, frustrados, fastidiados, y no damos un buen examen. Lo óptimo es
llevar
la materia al día, así la
preparación para el examen no se convierte en un penoso curso de estudio
acelerado. Pero esto no
siempre es posible. Entonces fíjate
metas: "este mes no rindo nada, pero empiezo a preparar tranquilo Historia
Contemporánea
para el mes próximo." O
"Epistemología es muy larga, la voy a rendir dentro de dos meses, pero cada
noche voy a leer un poco".
Te aconsejamos que leas nuestras
"Claves para combatir el estrés" y "Un aplazo no es una caída" para redondear el
tema de
los nervios del estudiante.
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...
Consejos para
estudiar
adaptado de la página:
http://teleline.terra.es/personal/raumar/tecconse.htm
Tómate estas técnicas en serio.
Si no estás
dispuesto a esforzarte a diario es mejor que no sigas leyendo.
Usa un silla
cómoda pero no demasiado.
La
iluminación ha de ser buena y por la izquierda (si eres diestro). Por ejemplo es
buena idea una lámpara con
una ampolleta azul de 60 w . El
resto de la habitación ha de tener una luz tenue.
Estudia en tu
habitación. No en la cocina, ni en el comedor... Si no tienes sitio en casa
búscate una biblioteca
cercana.
La zona de
estudio debe estar ventilada. Tus neuronas necesitan oxígeno.
La mesa ha de
estar limpia y despejada de aquello que pueda distraerte (tele, equipo de
música, juguetes,
revistas, muñecos). Pero el lugar de
estudio debe ser agradable.
No se estudia
con música. Solo puedes escuchar música suave cuando hagas tareas rutinarias y
que no
requieran casi nada de
concentración.
Prepara todo
aquello que puedes necesitar para luego no tener excusas para levantarte.
Bolígrafos, agua, libros...
Es mejor el
estudio individual, sobre todo en época de exámenes.
Planifica el
estudio: hazte un horario de estudio para diario y uno especial para la semana
antes del examen.
Ten tu horario en lugar bien
visible.
En el
horario, procura alternar ciencias con otras asignaturas. Deja lo más fácil y
rutinario para el principio y el
final de las horas de estudio.
Los periodos
de estudio serán de unos 50 minutos alternando con 10 minutos de descanso.
( No prolongues ni un minuto
los periodos de descanso que te fijes). Casi nadie puede estudiar, por ejemplo,
2 horas seguidas sin descansar.
Aprovecha los periodos de descanso para: ir al servicio, merendar, llamar a
los amigos, hacer recados.
No abuses de
la tele. Si hay algún programa que quieras ver, inclúyelo en tu horario de
estudio como un
periodo de descanso.
Si estás
inseguro y crees que te faltará fuerza de voluntad, pide a tus padres que te
ayuden a cumplir el horario.
Tus padres te pueden ayudar también, por ejemplo, tomándote la lección.
¿Cuánto
estudiar a diario?
De 4 a 6 años 15-30 min /día
..................... 3 ó 4 días/semana.
De 7 a 12 años 1-2
h/día................................. 5 días /semana.
De 13 a 18 años 2-3
h/día............................5 ó 6 días/semana.
Estas indicaciones pueden variar
mucho según tu capacidad, el número de suspensos, la proximidad de los
exámenes (en época de exámenes
estudia todo lo que sea necesario), etc.
Pase lo que
pase NUNCA duermas menos de 6 horas por la noche. El cansancio te hará rendir
menos en los
exámenes. Si no tienes tiempo para
estudiar, planifícate. No hagas
creer a tus ingenuos padres que
eres muy estudioso porque te
quedas por la noche sin dormir para poder estudiar.
No vale
decir: Hoy no tengo que estudiar porque los profesores no me pusieron tarea.
Seguro que tienes
esquemas que hacer, repasar temas
difíciles, trabajos pendientes, leer libros...
Una buena
idea es leerse el tema que el profesor va a explicar al día siguiente. Es muy
bueno para alumnos
que les cuesta mantener la atención
durante toda la hora de clase porque estarán especialmente atentos cuando
el Profesor explique aquello que no
comprendimos en el libro.
Planifica
bien los trabajos y no los dejes para el final. Quítatelos de en medio cuanto
antes.
Evita que tus
amigos llamen durante el estudio. Diles cuáles son tus ratos de descanso para
que te llamen en ese momento.
El lugar de
estudio debe ser agradable, pero sin motivos de distracción.
Es bueno
consultar enciclopedias, Internet u otros textos.
Si pierdes la
atención en clase a los 10 minutos, toma apuntes. Así es más difícil
despistarse. Además tendrás todo
lo que haya explicado el profesor.
Puedes usar abreviaturas, símbolos... Generalmente no recomiendo pasar los
apuntes
a limpio porque ese tiempo es más
valioso para hacer esquemas o estudiar.
Si ves
problemas insuperables pide consejo a un psicólogo. Ir al psicólogo no es estar
loco.
No conviene dejar problemas
importantes sin resolver.
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Algunas razones para estudiar
adaptado de la página:
http://www.aepap.org/faqjoven/faqjoven-estpaque.htm
Para estudiar tenemos que estar motivados y esta
motivación puede tener un
carácter externo o interno al individuo,
en cualquier caso podríamos reflexionar sobre razones que
nos motivarían a estudiar, para ello vamos a
pensar en distintas situaciones:
Hay personas a quienes el acceso al conocimiento les ha
sido negado
(personas mayores que tú, infancia
trabajadora....). Ellos se encuentran en franca
desventaja para integrarse en la sociedad actual en igualdad de
condiciones al resto de los ciudadanos. Este no es tu
caso, eres afortunado por vivir en una sociedad que te
ofrece oportunidades educativas, es decisión tuya
beneficiarte de ellas, ¡aprovéchalas!
La adquisición de conocimientos y la reflexión sobre los
aprendizajes adquiridos
ayudan a las personas a forjar un
pensamiento más crítico y autónomo, a crecer personalmente
como seres sociales y competentes, a tener ideas
propias y a adoptar un posicionamiento más claro y
consecuente ante las diversas situaciones que tarde o temprano
se plantean en la vida.
La relación estudio/trabajo bien remunerado/éxito
personal/situación social, no
siempre está clara, por eso es
necesario encontrar ese equilibrio entre formación para
lograr un puesto en la sociedad, que te permita vivir de
forma autónoma e independiente, y la satisfacción y el
desarrollo personal que aporta la adquisición de conocimientos.
Las nuevas tecnologías aplicadas a la educación ofrecen la
posibilidad de aprender de forma entretenida,
adaptándose a las posibilidades de cada uno, utiliza esta
posibilidad no sólo como entretenimiento, también para aprender.
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